Iniciamos el curso espeleológico después del parón veraniego (¿parón en Larra?) y como no podía ser de otra manera nos adentramos una vez más en la Garralda profunda.

Atacamos la punta oriental con la vana ilusión de conseguir llegar hasta el pueblo y hacer una integral y salir por la bodega del bar.

Después de nuestra última visita teniamos pendiente acabar la topografía del sector nuevo y seguir la corriente de aire que nos llevó hasta un caos de bloques.

La primera lluvia desde hace como unos tres meses nos pilla mientras nos cambiamos y, una vez mojados, nos dirigimos hasta la boca; la piedra que desde hace varios meses obstaculiza la entrada está cada vez peor.

Una vez dentro llegamos hasta el último punto topografiado y ahí nos dividimos: dos de nosotros nos dedicamos a tomar las medidas y alguna foto con la máquina nueva (ya sólo faltan modelos nuevos) mientras los otros dos van a explorar. El resultado no puede ser más desesperante, un nuevo caos de bloques nos detiene y aunque la corriente de aire se nota es imposible seguirla, aún así no desistimos y lo intentamos con un nuevo pozo que encontramos pero tampoco conseguimos nada. 

Vuelta a la calle ya de noche y con nuestro amigo jacetano al que le falta un largo camino hasta casa. Tampoco esta vez ha podido ser.

Participantes: Benito, Arturo, Txiki y Jaime.