Hacía ya más de una década que no visitábamos esta cavidad y casi se nos había olvidado lo bonita que era. Buscando una sima deportiva que nos sirviera para practicar con las cuerdas y las instalaciones, se nos ocurrió hacerle una visita.

Lo malo fue que desde nuestras exploraciones en la zona, nos han construido una autovía nueva, por lo que tuvimos que dar bastantes vueltas hasta dar con el acceso a la vieja cantera y la pista de aproximación.

El GPS tampoco estaba por trabajar, el magnífico hayedo impedía la buena recepción de los satélites, pero por fin conseguimos llegar a la boca, envuelta por una espesa niebla intermitente.

Rápidamente nos ponemos a instalar el primer resalte, dándonos cuenta enseguida de que el óxido se había comido las fijaciones, por lo que la cosa no iba a ir tan rápida como pensábamos. Se trata de galería vadosa de encajamiento, fósil y meandriforme, con desfondes, pasamanos y varias verticales (P9, P20, P31, P8 y P26) bastante técnicas y de estrechas cabeceras. Hubo que instalar algún que otro anclaje nuevo para llegar hasta el colector a –100m. Como el objetivo de la jornada ya estaba cumplido, y tras una visita relámpago al río, nos afanamos en la desinstalación, saliendo al exterior ya oscuro. Todavía hubo que poner a prueba nuestras dotes de orientación para localizar el camino de bajada hasta el coche. Para cuando llegamos de nuevo a Iruña ya era medianoche. Otra bonita jornada, ¿no? Pues no sólo de sufrir vive el espeleoloco...

 Participantes: Alba, Txomin, Txiki, Mikel y Arturo.