Esta semana ha venido a visitarnos nuestro querido amigo Antoine, también conocido como Antxon el Normando, pidiendo marcha, así que a pesar de la mala previsión meteorológica nos decidimos a continuar con el equipamiento del meandro de entrada a la sima del Bizkaino.
En la sierra, la nieve cubre el karst pero el tiempo es bastante decente. Tras coger fuerzas en Lekunberri y acercarnos casi hasta el aparcamiento de Pagomari, para las 11.00 h. ya estamos equipando el pozo de entrada.

En el interior hoy hace menos frío, no nos hemos mojado y parece que aspira un poco menos que el otro día. Rápidamente instalamos una cabecera en el primer resalte de 5 m, porque los viejos spits ya no son nada fiables. Aunque antiguamente éste salto se destrepaba, una cuerda siempre da mayor seguridad.

A partir de aquí el meandro ya no es desfondado y se avanza por el suelo del mismo.

Un importante goteo, procedente de una chimenea se pierde sin saber muy bien por dónde. Aquí está también el desvío hacia un meandro con un pozo de 28m que según los antiguos exploradores no continúa. Siguiendo por la vía principal, el meandro tiene mayores proporciones pero en ocasiones también pasos estrechos. Sin embargo es bastante cómodo, limpio y seco. Muy estético dirían algunos.
En seguida llegamos al resalte de 8m donde nuevamente instalamos una cabecera con spitinox, que se completa con un buen anclaje natural.

Aquí el meandro es amplio, pero en seguida vuelve a estrecharse obligando a “bailar” y restregarse contra las paredes. La sorpresa llega cuando nos encontramos con un nuevo resalte de 6m que no aparece en los relatos antiguos, ni en la topo y no parece factible destreparlo. Así que nuevamente nos disponemos a instalar una cabecera cuando se agota la pila del taladro. A partir de ahora habrá que burilar a mano.

Tras este pequeño obstáculo se llega al final de los 180 m de meandro estrecho y a la cabecera de un amplio pozo de 26 m, para el que hemos traído, para no escatimar, una cuerda nueva de 37 m, eso sí, lavada por primera vez (¿tanto habrá encogido?). Sin embargo la instalación más adecuada obliga a comenzar un poco más alto y es bastante inclinado y con dos repisas, por lo que cuando llegamos al nudo de fin de cuerda ¡sorpresa! aún nos quedan 8 o 10 m para pisar la amplia galería del río de Bizkaino. Maldición! Este pozo no está bien medido al menos tiene 30 m y hay que traer más de 40. Así que nos quedamos con las ganas de darnos un garbeo por las magníficas galerías inferiores, pero nos lo tomamos con buen humor.
En realidad disfrutamos con las galerías estrechas, así que remontamos hacia la salida tomando algunas fotos del bonito meandro.

En la calle llueve débilmente, y no lo hace con fuerza hasta que estamos ya en la carretera, de vuelta a Iruña. Y sólo son las siete de la tarde.
Hoy hemos hecho espeleo al estilo francés y en la sima de un pastor bizkaino.
Participantes: Antoine y Arturo