Día gris y lluvioso el que elegimos para hacer la primera visita del año a Basanberro. Las nevadas de los últimos días nos obligan a dejar el coche en el pueblo de Garralda y desde ahí hacer una penosa aproximación a través de una gruesa capa de nieve que hace que lleguemos a la boca ya mojados.

Y cual es nuestra sorpresa al llegar a la sima y encontrarnos la imagen de la entrada obstruida por un árbol caído; árbol en cuyas raíces colocábamos el primer mosquetón. La nieve y las filtraciones de agua han hecho que el terreno que hacía de techo sobre el pozo haya cedido y se haya venido abajo.

Así que comenzamos a limpiar la boca quitando el tronco caído  para lo cual tenemos que limpiar la zona de nieve y aligerar el peso de las ramas y, posteriormente, limpiamos la parte del techo. A partir de ahora la subida y bajada del pozo será a cielo descubierto.

Para cuando conseguimos dejar la zona accesible se nos ha hecho ya bastante más tarde de lo habitual, estamos mojados y optamos por dejar que el agua de la nieve al fundirse lave la zona y nos permita ver mejor en que condiciones ha quedado y si no hay ninguna otra sorpresa.

Así que la primera visita a Basanberro tendrá que esperar.

Participantes: Txiki, Txomin, Alba y Jaime.