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Hacía ya más de una década que no visitábamos esta cavidad y casi se nos había olvidado lo bonita que era. Buscando una sima deportiva que nos sirviera para practicar con las cuerdas y las instalaciones, se nos ocurrió hacerle una visita.

Lo malo fue que desde nuestras exploraciones en la zona, nos han construido una autovía nueva, por lo que tuvimos que dar bastantes vueltas hasta dar con el acceso a la vieja cantera y la pista de aproximación.

El GPS tampoco estaba por trabajar, el magnífico hayedo impedía la buena recepción de los satélites, pero por fin conseguimos llegar a la boca, envuelta por una espesa niebla intermitente.

Rápidamente nos ponemos a instalar el primer resalte, dándonos cuenta enseguida de que el óxido se había comido las fijaciones, por lo que la cosa no iba a ir tan rápida como pensábamos. Se trata de galería vadosa de encajamiento, fósil y meandriforme, con desfondes, pasamanos y varias verticales (P9, P20, P31, P8 y P26) bastante técnicas y de estrechas cabeceras. Hubo que instalar algún que otro anclaje nuevo para llegar hasta el colector a –100m. Como el objetivo de la jornada ya estaba cumplido, y tras una visita relámpago al río, nos afanamos en la desinstalación, saliendo al exterior ya oscuro. Todavía hubo que poner a prueba nuestras dotes de orientación para localizar el camino de bajada hasta el coche. Para cuando llegamos de nuevo a Iruña ya era medianoche. Otra bonita jornada, ¿no? Pues no sólo de sufrir vive el espeleoloco...

Participantes: Alba, Txomin, Txiki, Mikel y Arturo.
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La imagen de la foto representa uno de esos momentos de placer cuando uno sale de esta cueva y le recibe un esplendido atardecer del cual pocas veces disfrutamos, bien sea por la climatología o por ser de madrugada bien entrada. Esta vez no ha sido asi y tras un rápido almuerzo en Aribe (lugar más que tradicional) sobre las 11.15 entramos en la cavidad sin pensarlo mucho porque el día invita a cualqier actividad menes espeleo. Rápidamente bajamos por el colector principal y en un par de horas superamos el sector del "pozo inmundo". Alcanzamos el asquerosillo pozo del "aullido", nombre que le damos como consecuencia de los gritos de Arturo tras la pedrada que recibe, afortunadamente sin consecuencias graves finales. Una venda y un paracetamol es lo más que disponemos como botiquín y al final todo queda en un susto. La rodilla le funciona bien y continuamos la exploración en el "terminus" del sector del "Gua". Una gran diaclasa cortocircuitada por un kaos de bloques de aspecto temible es lo que tenemos delante y comenzamos a revisarla. Incluso una hazadilla nos hemos traido para hacer escalones en barro. Los presagios no son nada buenos y el lugar es peligroso por la caida de piedras. Tras un par de horas de recorrer bloques a diferentes alturas, ganar altura y revisar un techo plano, lo más interesante es algún pozo que nos queda pendiente. Una última incognita que revista Arturo en otro "Gua" con pocas posibilidades de continuación nos da la alegría del dia. Se trata de un sifón freatico con mucho barro pero que conduce a una prometedora galería con corriente de agua y de aire y que la recorremos unos 250 m aprox. La dirección que lleva es Norte y tras una rápida revisión dejamos el "terminus" en un nuevo caos de bloques el cual no lo llegamos a explorar con detenimiento. Un pequeño refrigerio, coger alguna fuerza y sobre las 18.45 salimos a exterior.....to be continued.
Participantes: Arturo, Txiki y bitor.
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Otra magnífica jornada de espeleo “bailando” con los meandros del Bizkaino. En Lekunberri hemos tenido oportunidad de juntarnos con los colegas de Otxola, que están de Curso de Iniciación en la sima del Galo. Un Satorra también ha querido echar una mano y se escapa con ellos. Nosotros alargamos un poco más el almuerzo, que hay que coger fuerzas. A eso del mediodía (volviendo a nuestros horarios habituales) ya estamos instalando el pozo de entrada, esta vez por la vía más cómoda y directa. Al último le toca mojarse y nos escondemos de lo que parece un día de truenos y tormenta. Rápidamente nos ponemos a restregar los buzos contra las paredes y a tratar de ensancharlas a fuerza de empujar, pero no hay manera. Mientras uno sigue practicando en las instalaciones, el resto tiritamos por la intensa corriente de aire frío que busca su camino a las profundidades. Esta vez hemos traído una cuerda bien larga para el último pozo así que, tras mejorar la instalación de cabecera, alcanzamos la sala del colector sin problemas. El objetivo es repasar palmo a palmo y bloque a bloque todos los rincones de la misma, en busca de una posible conexión con Pagomari, que queda muy muy cerca.
De este modo vemos que hay varios aportes laterales, que aunque indicados en el plano, no sabemos hasta donde han sido explorados y que habría que topografiar. También hay varias chimeneas interesantes, aunque bastante complicadas de escalar a falta de un spiderman. Nos queda por fin revisar un pozo de 15 m que parece dar con una fractura ya explorada en el pasado, a la vista de los oxidados spits que hay en su cabecera. Ese día aprovecharemos para dar una última visita a la galería del fondo y tal vez tratar de comunicar con otro equipo que entre desde Pagomari. De vuelta a la calle, tras pelear más que bailar con el meandro desfondado, nos saluda un cielo despejado y una magnífica luna llena, hoy hace un mes exacto que hicimos la primera entrada, y ya van tres.
Participantes: Arturo, Txomin y Jaime.
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Nuevamente nos vamos de turisteo espeleológico y donde mejor que cerquita del coche (y del bar).
Aprovechamos la visita a la sima de Lekunberri para que nuestro nuevo fichaje vaya cogiéndole gusto a esto de las cuevas y, de paso, Txomin siga con su proceso de equipamiento.
Así que tras un frugal almuerzo vamos para allá a ponernos manos a la obra, parece que se nos están pegando las costumbres galas. Esto no puede ser.
Hacemos la visita a la cavidad aunque las horas se van sumando y, con esto de ir en domingo, estamos demasiado pendientes del reloj, que mañana es día de escuela. Así que sin llegar a ver la puerta de la autovia decidimos que es mejor ir saliendo poco a poco que ya hemos cumplido con los dos objetivos.
Participantes: Txomin, Alba, Jaime y Magda (al menos al alamuerzo).
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Esta semana ha venido a visitarnos nuestro querido amigo Antoine, también conocido como Antxon el Normando, pidiendo marcha, así que a pesar de la mala previsión meteorológica nos decidimos a continuar con el equipamiento del meandro de entrada a la sima del Bizkaino.
En la sierra, la nieve cubre el karst pero el tiempo es bastante decente. Tras coger fuerzas en Lekunberri y acercarnos casi hasta el aparcamiento de Pagomari, para las 11.00 h. ya estamos equipando el pozo de entrada.

En el interior hoy hace menos frío, no nos hemos mojado y parece que aspira un poco menos que el otro día. Rápidamente instalamos una cabecera en el primer resalte de 5 m, porque los viejos spits ya no son nada fiables. Aunque antiguamente éste salto se destrepaba, una cuerda siempre da mayor seguridad.

A partir de aquí el meandro ya no es desfondado y se avanza por el suelo del mismo.

Un importante goteo, procedente de una chimenea se pierde sin saber muy bien por dónde. Aquí está también el desvío hacia un meandro con un pozo de 28m que según los antiguos exploradores no continúa. Siguiendo por la vía principal, el meandro tiene mayores proporciones pero en ocasiones también pasos estrechos. Sin embargo es bastante cómodo, limpio y seco. Muy estético dirían algunos.
En seguida llegamos al resalte de 8m donde nuevamente instalamos una cabecera con spitinox, que se completa con un buen anclaje natural.

Aquí el meandro es amplio, pero en seguida vuelve a estrecharse obligando a “bailar” y restregarse contra las paredes. La sorpresa llega cuando nos encontramos con un nuevo resalte de 6m que no aparece en los relatos antiguos, ni en la topo y no parece factible destreparlo. Así que nuevamente nos disponemos a instalar una cabecera cuando se agota la pila del taladro. A partir de ahora habrá que burilar a mano.

Tras este pequeño obstáculo se llega al final de los 180 m de meandro estrecho y a la cabecera de un amplio pozo de 26 m, para el que hemos traído, para no escatimar, una cuerda nueva de 37 m, eso sí, lavada por primera vez (¿tanto habrá encogido?). Sin embargo la instalación más adecuada obliga a comenzar un poco más alto y es bastante inclinado y con dos repisas, por lo que cuando llegamos al nudo de fin de cuerda ¡sorpresa! aún nos quedan 8 o 10 m para pisar la amplia galería del río de Bizkaino. Maldición! Este pozo no está bien medido al menos tiene 30 m y hay que traer más de 40. Así que nos quedamos con las ganas de darnos un garbeo por las magníficas galerías inferiores, pero nos lo tomamos con buen humor.
En realidad disfrutamos con las galerías estrechas, así que remontamos hacia la salida tomando algunas fotos del bonito meandro.

En la calle llueve débilmente, y no lo hace con fuerza hasta que estamos ya en la carretera, de vuelta a Iruña. Y sólo son las siete de la tarde.
Hoy hemos hecho espeleo al estilo francés y en la sima de un pastor bizkaino.
Participantes: Antoine y Arturo